Google busca su sitio en la web 2.0

Las redes sociales han logrado lo que pocos esperaban: que Google tuviera que moverse (al menos un poco) al ritmo marcado por otros. No es que su situación de liderazgo casi insultante esté en peligro real, pero sí que es cierto que iban apareciendo señales que indicaban que Google tenía que hacer algo, a riesgo de dormirse en los laureles de tanto navegar a solas por el océano de los buscadores y de los contenidos. Si Bing da la impresión de que no ha logrado hacerle daño serio, aunque logró desatar una agria polémica sobre los algoritmos utilizados (y eso ya significa que puso nervioso al gigante de Mountain View) resulta que el grupo principal de redes sociales les ha asustado de verdad y han forzado a la corporación estadounidense a replantear algunas líneas de actuación que seguramente no estaban en la hoja de ruta original para estos años, dado que de haber estado, hubieran intentado llegar primero. Y llegan tarde, algo a lo que no están acostumbrados.

El problema de ser los segundos en internet, y más en la web 2.0, es que puede que ya no seas nadie, y eso para Google no es admisible. De momento, sus planteamientos para luchar o compaginar las redes sociales con su propio mundo son variados. Por una parte se han introducido en los resultados de las búsquedas enlaces a las principales redes sociales, algo que no ocurría antes. Ahora tras una búsqueda aparecen enlaces a contenidos situados en twitter o en facebook con total naturalidad, algo que se obviaba por completo hace meses. ¿qué ha ocurrido? Pues que el porcentaje de búsquedas que se realizan ahora dentro de estas redes sociales es un valor de cierta consideración, y si el resultado de la búsqueda era satisfactorio, el paso por Google comenzabaa  no ser necesario. Es para asustarse, desde luego, si eres el CEO de Google, porque este escenario era impensable hace un par de años.

Google no se ha quedado quieto tras controlar a medias la pequeña crisis de las búsquedas (realmente el quid de la cuestión no es la búsqueda sino el contenido, es obvio, que es el que genera beneficio, y es el que necesita canalizar a través del buscador) y está tratando de dar un paso de más calado, aunque en mi opinión está utilizando una táctica Microsoft poco recomendable: llegar tarde y realizar un producto o servicio demasiado similar a lo que otros introdujeron antes como novedad. De todas formas, no hay otra opción si el pionero ya ha llegado al destino buscado. Los que llegan después necesitan copiar a la fuerza, aunque deberán introducir su firma personal (algo así como abrir una nueva ruta en la escalada a una montaña, algo que no es trivial ni sencillo…) si quieren que el usuario acepte cambiar algo con lo que ya está a gusto. En realidad es lo mismo que ocurre con cualquier buscador que no sea Google, así que es evidente que Google está probando, muy a su pesar, su propia medicina este último año.

Ese giro hacia el mundo de las redes sociales ha cristalizado en varias novedades en los últimos meses, que están viendo la luz paso a paso. El botón +1, un guiño al “me gusta” de facebook, ya es operativo para casi todas las versiones locales del buscador, y tanto por javascript como mediante algunos plugins, dependiendo del formato de la web que quiera usarlo, ya permiten que un usuario pueda realizar ese click no sólo desde los resultados de una búsqueda sino desde una página web cualquiera. El objetivo es que el ya poderoso “me gusta”, mostrado en millones de páginas web tenga a su lado, o incluso sea desplazado, por el +1 googleliano. La tarea parece complicada y que sea un producto Google no asegura el éxito, porque si larga es la lista de aciertos, también hay más de un tropiezo sonado en la historia de novedades de Google.

Además del botón, acaban de dar a luz, en versión beta y todavía al alcance de pocos usuarios, una red social propia, denominada Google+, cuyo objetivo principal vuelve a ser Facebook por encima de otras redes como twitter o linkedIn, dado que parece que uno de los puntos clave que busca Google con su aplicación es darle una vuelta de tuerca al tema de la gestión de seguridad y visibilidad de contenidos, algo que es un talón de Aquiles en Facebook por su complejidad de gestión, que provoca que mucha gente desconozca por completo el alcance de visibilidad de lo que escribe o publica, una situación que yo considero muy seria y en algunos casos, hasta peligrosa. Pero Google+ tiene que trabajar mucho si quiere no pasar al baúl de los recuerdos en unos meses. Sin salir del mundo de las redes, Buzz es el ejemplo de que Google ya ha intentado golpear al enemigo sin éxito. Permaneceremos atentos al nuevo intento.

Por cierto, este blog estrena el botón +1 esta semana en todas las entradas existentes, a la espera de comprobar su utilidad, tanto para el propio usuario como para su influencia en las búsquedas en Google. Pero la web 2.0 es eso: ensayo y error. Equivocarse para avanzar. No se puede permanecer estático jamás.