¿Quo Vadis, televisión?

“La televisión rompió el confort de los cuartos de estar con la brutalidad de la guerra. Vietnam se perdió en ellos, no en los campos de batalla.” Reflexión pronunciada por Herbert Marshall McLuhan, filósofo, educador y estudioso de la comunicación. La televisión cambió nuestras vidas hace ya muchos años. Pero ahora somos nosotros quienes, a través de la web 2.0, estamos cambiando la televisión.

Corren nuevos tiempos para la televisión. Reinventarse o morir. La gente seguirá mirando una pantalla, pero no una caja tonta. El espectador es ahora el que decide cuándo y cómo, el qué y dónde. Antes sólo se necesitaba emitir, al otro lado mirábamos porque no había alternativas. Ahora es distinto. El espectador (perdón, el usuario) selecciona el contenido que quiere ver y cuando lo quiere ver. Es la nueva televisión. Sobre un dispositivo móvil o sobre un soporte fijo pero conectado a internet. Ayer en el salón, hoy en el frontal de una nevera, mañana en el espejo del cuarto de baño. Ver contenidos y utilizar aplicaciones software se entremezcla. Ahora apetece ver un reportaje y dentro de dos horas twittear un rato… Alguien pensó en el pasado que lo primero en el sofá del salón y lo segundo en el despacho, lo primero en un aparato y lo segundo en otro, ambos con cables y sin posibilidad de moverlos. No. Todo en uno, todo al alcance de la mano, todo móvil, vía teclado, ratón o pantalla táctil, y algún día futuro con un simple gesto con la mano. La televisión ha abandonado el tubo de rayos catódicos para convertirse en un almacén interactivo de contenidos multimedia para todo tipo de soportes.

Como suele pasar en estos casos, no faltaron agoreros en el comienzo de la revolución. Más de un periodista de la vieja escuela despreció lo que venía con la cantinela de que eso de internet y los internautas era una moda, o algo que usaban cuatro jóvenes que de todas formas no comprarían periódicos. La metedura de pata de parte del sector de los mass media fué épica. Al final casi todos han acabado reaccionando ¿o debería decir claudicando? pero en internet el tiempo vuela, y quien apostó por el camino adecuado ahora lleva ocho leguas de ventaja a quien se apuntó cuando no había más remedio. Medios de prensa escrita y cadenas de televisión han experimentado un cambio brutal en su forma de distribuir contenidos en los últimos años, o quizá debería decir meses. Ahora la página web es la reina. Es el lugar desde el que se anuncia, se emite y sobre todo, se repite. Tener unos contenidos a la carta ha permitido al usuario elegir. Quien mejor ofrezca esa carta, más posibilidades tiene de fidelizar a un usuario cada vez más ajeno a sentirse unido a alguien en concreto. Ahora se busca, en google o en facebook, y cuando se encuentra, se visualiza. Gana quien primero y mejor ofrece lo buscado.

Es curioso ver como los avances televisivos de las últimas décadas han tenido complicada continuación en el tiempo. Las plataformas digitales viven hoy en día sin pena ni gloria, y a duras penas enganchan usuarios si no es a través de ofertas de precios imposibles. El TDT, anunciado a bombo y platillo como la nueva televisión, apenas ha servido para modernizar el canal de transmisión, pero en absoluto para mejorar contenidos. Más bien al contrario, el espectro se ha inundado de opciones insulsas, cuya cuota de pantalla, interés o calidad es nulo o muy bajo. El pago por contenidos, otro de los porqués de la TDT, tampoco despega en este nuevo ecosistema. Y en lugar de utilizar toda la nueva colección de canales para ofrecer contenidos diversos y de calidad, apenas cinco o seis de los nuevos canales logran disponer de unos índices de audiencia aceptables. Audiencia que no debería ser la única razón de ser, pero es que tampoco se han ofrecido contenidos de calidad para opciones minoritarias de población, un nicho necesario y posible con la nueva tecnología basada en la TDT, tecnología que ha llegado tarde y lenta. Banda ancha móvil y contenidos en la red es lo que busca y encuentra ahora ese perfil de usuario que no logra ver cubiertas sus necesidades de ocio multimedia a través de la televisión clásica.

Si quedaba un hueco por cubrir en un primer escenario, los tablets se han ocupado de taparlo. Es el formato adecuado para ver un contenido multimedia a tamaño y distancia visual aceptable, algo que para un teléfono de bolsillo resultaba complejo y que seguía manteniendo el monitor o televisión de pie a falta de una alternativa mejor. Alternativa, esa es la clave. Ahora hay alternativas. El medio de emisión clásico no va a morir mañana, porque ciertos contenidos siguen teniendo gran aceptación por el canal habitual, y con esa audiencia llega la publicidad, y con la publicidad el dinero necesario para mantener el canal. Hablando de dinero, ahora también cambian los formatos de medición, de análisis de consumos, y con ello las formas de valorar las audiencias. Algunos mass media, cada vez menos, se siguen obcecando en ofrecer como verdad absoluta los resultados de las encuestas de seguimiento, cuando es una medida absolutamente fuera de onda, nunca mejor dicho… Si yo veo La Noche Temática casi siempre será a través de RTVE a la carta. La medición de mi consumo se hace a través de analítica web, no del aquella añeja y tantos años escuchada oleada del EGM o Estudio General de Medios. La publicidad en torno a ese programa tendrá más éxito incrustándose en la página web que en la propia emisión. Las mediciones clásicas de audiencia ya no sirven.

El último gran paso logrado por la televisión a la carta, por los contenidos disponibles a cualquier hora y día, es la posibilidad de recomendar contenidos. El boca a boca es vital para la visualización de contenidos, porque ahora se pueden volver a ver, lo que además permite al componente publicitario repetirse también, con la ventajas que conlleva. Antes se comentaba aquello de “¿no viste ayer el programa tal…? Que pena, seguramente no lo repetirán…” Ahora es tan sencillo como enlazar el contenido en cuestión a través de la plataforma social con la que nos comunicamos con nuestro entorno. Shakira o Eduard Punset, según gustos, están disponibles a todas horas. Y por supuesto, en el móvil.